Las 3 inauguraciones más icónicas de la historia de la Copa del Mundo

Las 3 inauguraciones más icónicas de la historia de la Copa del Mundo

30 junio, 2021 Off By Redacción

Saber que muchas personas alrededor del planeta están viendo lo mismo que vos en un mismo momento, es una sensación un tanto extraña. Y a la luz de la conciencia de que no se da con asiduidad, la situación se torna memorable, al menos las primeras veces, así como también las mejores.

No es una novedad decir que la Copa del Mundo a lo largo de sus veintitrés ediciones celebradas desde 1930 en dieciséis sedes diferentes, es un certamen que rebasa lo deportivo. De hecho, en nuestro país los fundamentalistas del futbol muchas veces se quejan de los famosos “paracaidistas” que solo ven partidos de la Selección, intentando adueñarse inútilmente de un evento que es mucho más que un marcador, y perdiendo por supuesto ante la gran cantidad de personas que eligen ser espectadores de este deporte solo cada cuatro años, grupo en el que esta periodista se apunta, atraídos por la magnitud de un evento único.

Por supuesto, como todo gran certamen que concentrará los ojos del mundo, su apertura debe estar a la altura. A lo largo de los años el despliegue fue mayor. Las propuestas suman elementos, y la verdad es que últimamente parecieran no tener identidad, pero eso es una conversación aparte. Lo que nos importa en este artículo es otra cosa: Los íconos.

Al repasar la historia de las ceremonias nos encontramos con verdaderas piezas de arte y con retazos de lo que alguna vez funcionó, pero las que son arte quedan instaladas en el recuerdo como un código compartido. A continuación, hablaremos de las tres inauguraciones que se convirtieron en mito incluso para quienes aun no habían nacido.

Los acordes del verano italiano

El 8 de junio de 1990, el estadio Giuseppe Meazza, de Milán, concentraba la emoción mundialista en una ceremonia que se consagró como la primera vez que el mundo escuchó en vivo el verdadero himno de los mundiales. La canción “Un verano italiano”, interpretada por Edoardo Bennato y Gianna Nannini, fue como un manto épico bajo el sol de una tarde histórica. Video

La moda italiana también dijo presente durante la inauguración, con un imponente desfile de más de 160 modelos vestidas por cuatro de los diseñadores más importantes del momento: Valentino, Missoni, Mila Schoen y Giancarlo Ferré. Culminados los festejos, la Selección Argentina, con Diego Maradona como capitán, ingresó a la cancha para defender su título de Campeón México 86.

Las calles de París y el estribillo más famoso

Cuatro muñecos gigantes junto a un gran desfile de figuras futuristas invadieron las calles de la capital francesa en una procesión inédita hacia la Plaza de la Concordia. Ya con las luces de la noche parisina, la transmisión continuó en el estadio Stade de France, donde hubo una imponente performance de estilo circense para luego dar lugar al partido entre Brasil y Escocia.

Si bien no fue parte del show inaugural, la canción oficial titulada “La Copa de la Vida” e interpretada por Ricky Martin ya había conquistado a todos. Pero hubo que esperar a la ceremonia de clausura para poder escuchar en vivo ese estribillo que cada cuatro años resuena con su característico allez, allez, allez. Video

La verdadera bienvenida al nuevo milenio fue en Seúl

Era el 31 de mayo del año 2002, y la Copa del Mundo celebrara una nueva edición que era pionera en varios aspectos: Primera celebrada en Asia, primera organizada por dos países, Corea y Japón, y la más cara de la historia por el despliegue de tecnología. Por supuesto, la inauguración tradujo todo en un show impactante.

Por un lado, Anastacia, Brown Eyes y Lena Park, cantaron la canción compuesta por Vangelis: “Boom!”. Por otro, un despliegue performático se adueñaba del Estadio Mundialista de Seúl a través de miles de coreanos vestidos con túnicas amarillas y tocaron una gigantesca Campana de la Paz.  Luego, personajes futuristas con trajes de colores y monitores de televisión como rostros, se iluminaban captando la atención de los espectadores. Finalmente, dos tambores gigantes con 32 colores que representaban los países clasificados a ese torneo, se unieron para formar una esfera que representaba tanto una pelota como el mundo.

Si bien ahora se está disputando el Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá, lo cierto es que la inauguración pareció más una fórmula repetida que una pieza icónica. Quizá en 2030, cuando la Copa del Mundo será organizada por seis países al mismo tiempo (Argentina, Paraguay, Uruguay, España, Portugal y Marruecos), podremos ver nuevamente una apertura icónica que nos haga volver a recordarla en cada edición.