Histórico: Una ballena azul, el animal más grande del mundo, fue avistado en la costa de Chubut
El pronóstico era ideal para navegar, por eso el biólogo Tomás Tamagno y su equipo emprendieron una nueva jornada de fotoidentificación de ballenas jorobadas en el Parque Provincial Patagonia Azul.
Apenas diez minutos después de zarpar, el primer salto de una jorobada acaparó la atención de los investigadores, que luego pudieron varios ejemplares más, un momento fascinante que Tamagno describe como “una locura”. Pero lo más increíble aún no había develado.
En medio de la actividad de las jorobadas, el equipo detectó una silueta que rompía con la escala habitual. “Nos encontramos con esta ballena que sale del agua, pero esta era distinta, era gigante, muchísimo más grande que cualquier otra que hayamos visto”, relató Tamagno con entusiasmo. Si bien en la zona es común la presencia de ballenas sei, la coloración y las dimensiones de este ejemplar encendieron las alertas de los investigadores.
Al acercarse para intentar la fotoidentificación, la evidencia fue ineludible: estaban frente a la majestuosidad de una ballena azul, el animal más grande que jamás haya habitado el planeta, incluso entre las especies ya extinguidas.
“Por suerte pudimos tenerla más o menos cerca para sacar unas buenas fotos”, señalaron desde el equipo, que vio cómo el cetáceo se desplazaba a gran velocidad hacia mar adentro, perdiéndose finalmente entre el oleaje y la espuma, pero el registro ya estaba hecho.
Probablemente, el ejemplar avistado corresponda a la subespecie de Ballena Azul Antártica (Balaenoptera musculus intermedia). Estos especímenes pueden alcanzar los 30 metros de largo y pesar entre 75 y 140 toneladas. Para dimensionar el hallazgo, Tamagno ofreció una comparación precisa: “Una ballena jorobada, que es la más abundante en el parque, mide hasta 16 metros y pesa entre 25 y 35 toneladas”. La diferencia de escala es abismal.
Un hito para la ciencia y la conservación
Este avistaje posee un valor científico incalculable para la región. “Es un avistaje superimportante porque no teníamos registrada ballena azul en el Parque Patagonia Azul. Nunca la habíamos visto en todos los años que venimos trabajando y saliendo frecuentemente al mar”, afirmó el biólogo.
La información sobre su presencia en el sector de Cabo Dos Bahías era inexistente hasta ahora. La confirmación de esta especie en aguas del parque subraya la relevancia del área protegida como corredor biológico.
El estado de conservación de la ballena azul añade peso al descubrimiento. La cacería comercial del siglo pasado redujo sus poblaciones a niveles críticos, llegando a sobrevivir apenas el 2% del tamaño poblacional original en el hemisferio sur. Actualmente, la especie se encuentra catalogada como “En Peligro”, con una recuperación lenta y paulatina. “Que la hayamos visto tan cerca de la costa es algo realmente raro y resalta muchísimo la importancia de este lugar para la conservación”, agregó Tamagno.
Incógnitas de un viajero oceánico
La biología de la ballena azul sigue guardando misterios, especialmente en el Mar Argentino. A diferencia de otras ballenas barbadas que tienen patrones migratorios claros y periodos de ayuno definidos, la ballena azul se alimenta durante todo el año, consumiendo entre 3 y 5,5 toneladas de krill por día.
“Es muy interesante ver que una ballena así no es que está pasando solamente, sino que quizás también tenga algo de alimento con el que se sustente en estas aguas”, reflexionó el investigador, aunque aclaró que se trata de hipótesis preliminares dado el desconocimiento que aún existe sobre la especie en la plataforma continental argentina.
