Victoria Ocampo: Romper moldes para construir caminos

Victoria Ocampo: Romper moldes para construir caminos

9 marzo, 2026 0 By Redacción

Era 7 de abril de 1890, y la tarde de Buenos Aires recibía el primer suspiro de Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo, quien se instalaría en la historia de nuestro país como Victoria Ocampo.

La hija mayor de Manuel Ocampo y Ramona Aguirre, al igual que sus cinco hermanas (una de ellas era la escritora Silvina Ocampo), fue educada por institutrices que le daban clases en francés e inglés en la residencia de la familia ubicada en San Isidro, precisamente en Villa Ocampo.

A pesar de que su madre no la dejaba leer, Victoria era una apasionada de la lectura, y evadía las directrices que la alejaban de su hábito favorito a menudo escondiendo libros bajo la almohada, como por ejemplo “Balada de la cárcel de Reading”, de Oscar Wilde, uno de sus favoritos.

Los viajes fueron otra manera con la que Victoria alimentó su mente inquieta y fascinante. Los primeros fueron a París en la década del´20 y marcaron su vida. Durante esta misma década se publicó su primer artículo en La Nación sobre “La divina comedia”, de Dante Alighieri, titulado “Babel”. Luego publicaría sus primeros libros: “De Francesa a Beatrice” (1924) en Revista de Occidente gracias a José Ortega y Gasset, con quien entabló una gran amistad, y “La laguna de los nenúfares” (1926).

A sus 22 años, Victoria se casó con Bernardo “Mónaco” de Estrada, un abogado aristócrata, pero el amor real llegaría de la mano del diplomático Julián Martínez, primo de su marido, con quien estuvo durante 13 años.

La creación de Sur

En 1931 se editó el primer número de la Revista Sur (nombre elegido por Ortega y Gasset). Entre los miembros del consejo redactor estaban Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, Eduardo Mallea, Guillermo de Torre y María Rosa Oliver.

Entre los colaboradores de la revista figuraban: William Faulkner, Thomas Mann, María Zambrano, Rafael Alberti, Rabindranath Tagore, Jacques Maritain, Alberto Moravia, Paul Valéry, Bertold Brecht, Anton Chejov, Roger Caillois, Graham Greene, André Gide, Ricardo Güiraldes, Ezequiel Martínez Estrada, Leopoldo Marechal, Silvina Ocampo (hermana menor de Victoria), Adolfo Bioy Casares (esposo de Silvina Ocampo), Ernesto Sábato, Juan José Sebreli, Conrado Nalé Roxlo, Nicolás Berdiaeff, Francisco Romero, Amado Alonso, Francisco Luis Bernárdez, H.A. Murena, Juan José Hernández, Alejandra Pizarnik, Alberto Girri y Edgardo Cozarinsky.

La redacción funcionaba en una casa ubicada en Rufino de Elizalde 2831 (Ciudad de Buenos Aires), construida a pedido de Victoria por el arquitecto Alejandro Bustillo en 1928. Hoy la propiedad pertenece al Fondo Nacional de las Artes y está declarada Monumento Histórico Nacional.

En 1933, Victoria creó la Editorial Sur para concretar su proyecto de difusión literaria publicando novedades de autores extranjeros. “Romancero gitano”, de Federico García Lorca, fue la primera publicación de la editorial. Libros de André Malraux o Virignia Woolf, a pocos meses de su publicación original eran traducidos y editados por Sur. También publicó a Juan Onetti, Horacio Quiroga, Aldous Huxley, Carl Jung, Vladimir Nabokov, Jean Paul Sartre, Jack Kerouac y Albert Camus, entre otros.

Como parte del consejo extranjero estaban José Ortega y Gasset, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Jules Supervielle, Ernest Ansermet, Drieu La Rochelle, Leo Ferrero y Waldo Frank, hispanista y novelista norteamericano.

Crónicas

Como cronista, Victoria publicó “Domingos en Hyde Park” (1936) y “San Isidro” (1941). Además, publicó una serie de 10 tomos llamada “Testimonios”, entre los que destaca “Impresiones de Núremberg”, donde narra lo acontecido en los juicios posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Victoria logró ser la única periodista iberoamericana presente en estos juicios históricos. También en 1946 Ocampo escribió sus “Cartas de posguerra”, un intercambio epistolar que tuvo con sus hermanas durante uno de sus viajes a Europa.

Referente atemporal

Como presidente y co-fundadora de la Unión de Mujeres Argentinas, junto a Susana Larguía y María Rosa Oliver, en 1936, Victoria luchó para impedir la promulgación de una reforma a la ley 11.357, de 1926, que pretendía quitar los derechos civiles a la mujer ya concedidos.  En una conferencia radial que se escuchó en Buenos Aires y Madrid, logró que no se votara la reforma de la ley de Derechos Civiles.

Su labor para promover la cultura también fue incansable. En 1958, Ocampo fue nombrada como parte del Directorio del Fondo Nacional de las Artes, y en 1962 creó la Fundación Sur con el objetivo de promover actividades educativas, culturales y artísticas.

En el año 1973, Victoria donó su casa de San Isidro a la UNESCO. Hoy es la residencia del actual Observatorio UNESCO Villa Ocampo y se encuentra abierta al público para visitas guiadas.  Por otro lado, su residencia de verano, Villa Victoria Ocampo, en Mar del Plata, es actualmente un centro cultural municipal.

Entre los reconocimientos que recibió por su labor en el mundo de la cultura, se encuentran las condecoraciones de Oficial de la Legión de Honor y Comandante de las Artes y las Letras, otorgadas en 1962 por el gobierno francés, la distinción Comandante de la Orden del Imperio Británico y la Medalla de Oro de la Academia Francesa. Además, fue distinguida con el Premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia, y fue nombrada Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard y por la Universidad Visva-Bharati de la India.

Fue la única mujer designada como miembro de la Academia Argentina de Letras en 1977.

“Cuando no se tiene el coraje de vivir como se piensa, se termina por pensar como se vive” Victoria Ocampo

Victoria fumaba en público, se divorció luego de su luna de miel, fue la primera mujer en obtener el carnet de conducir en nuestro país, cuestionaba lo establecido, invirtió su patrimonio en impulsar la cultura y defendió a ultranza los derechos de las mujeres, incluso, en 1970, dedicó varios números de la Revista Sur a temas como el control de la natalidad y el aborto.

La mayor de las hermanas Ocampo falleció a los 89 años el 27 de enero de 1979, y su legado es inspiración que trasciende fronteras.