El tiempo de las termas
Para nadar y para entregarse al relax; en busca de la diversión o la mejora física; como agregado de un viaje recreativo o un ritual en sí mismo, las aguas termales ofrecen distintas alternativas en una renovada Concepción de Uruguay.
Por: Pablo Donadio
Fotos: PD y gentileza Termas Concepción
El peso de la historia, sus amplias playas de río, y sus prolíficas aguas termales, siempre han sido una atracción clave en Entre Ríos. A menos de tes horas del centro porteño, Concepción de Uruguay es la base perfecta para todo ello. Programa ideal de muchas familias para sus salidas de pesca y visitas a las playas de Paso Vera y Banco Pelay, es su cercanía con el Palacio San José la gran cita a los albores de la historia nacional. Pero la cosa no acaba allí. Desde la creación de sus termas, esa cercanía y los renovados servicios del complejo, se han vuelto el lugar ideal para relajarse y entregarse a los frescos dominios del otoño.
Todo en uno
A lo largo de la historia, las aguas termales han sido un remanso para el hombre. Se sabe que ya a finales del siglo V a.C, se las disfrutaba en las antiguas villas romanas de Balmes y Thermae, y al igual que en la civilización griega, se construyeron estancias completamente destinadas a sus placeres. Así Europa y parte de Occidente utilizó baños termales desde tiempos remotos como espacio donde el cuerpo desnudo se entregaba a la limpieza física y espiritual, mientras en Asia, en los tradicionales onsen, el rito sagrado no puede escindirse del goce.
Cercanas y lejanas, de novela o cinematográficas, en hoteles o al aire libre, las aguas termales son todavía hoy maravilla convertida en producto turístico. “Y esto no es todo, tenemos grandes desafíos por delante, desde la renovación de servicios a la hotelería”, cuentan desde las Termas de Concepción, al podio de un país con más de 200 parques termales.
Ubicada sobre la autovía de la RN 14, su urbanización en forma de abanico cuenta con cabañas, aparts y bungalows. En el centro del predio se luce el restaurante Justo José, con una estupenda carta regional e internacional, junto a una laguna artificial, canchas deportivas y un inmenso parque acuático con toboganes que son el delirio de niños y niñas cada verano. En sus 30 hectáreas la calma se encuentra sin buscarla, y los alrededores cuentan con juegos de madera y canchas para deporte, donde las familias completan un panorama que bien sabe unir el descanso con diversión.

Baños de vida
Sumergirse y sentir cómo el agua va relajando y reparando cada centímetro del cuerpo, es una experiencia extraordinaria. El complejo se divide en sectores diseñados para equilibrar el relax terapéutico con la recreación familiar, lo que es muy útil para familias con niños tanto como para aquellos que van solos.
Cuenta con 10 piletas, una de ellas inmensa y techada. En la parte central hay cuatro de esas piscinas, con temperaturas constantes entre 37°C y 41°C, algunas con hidroterapia como la cubierta, que tiene 12 hidromasajes, ideal para días más frescos. El lado Norte, en tanto, está orientado a la armonía con la naturaleza, y ofrece tres piletas de aguas bien calientes, mientras la zona sur se enfoca al equilibrio entre recreación y bienestar, y dispone de cinco piscinas aptas para toda la familia. Algunas poseen formas ovaladas y circulares, otras están equipadas con cortinas de agua y chorros adicionales para masajes cervicales. Esto es ideal para el alivio del estrés, contracturas musculares y afecciones reumáticas o articulares.
Como complemento, el espacio de Spa y Wellness brinda masajes de cuerpo completo, con piedras calientes o tratamientos faciales. Si bien se pueden visitar a diario, es recomendable hospedarse para vivir a pleno la experiencia.

A volar
Además de las clases en las piletas, del espacio de yoga y los talleres diarios de comida saludable, la aventura está presente los fines de semana en su parque aéreo. “La línea de tirolesa de 300 metros es increíble”, asegura una familia que acaba de volar, literalmente, a 10 metros de altura.
Dedicado a la aventura y el arborismo, el lugar se ubica en uno de los extremos del complejo y cuenta con más de 20 puentes colgantes, otras 3 tirolesas más, y una palestra de escalada. El ingreso al predio del parque es sin cargo, y sólo se abonan los circuitos de juegos. Para quienes sean huéspedes del complejo también hay descuentos disponibles.

Siempre Urquiza
En cada rincón de Concepción hay alguna reminiscencia, semblanza o atributo del primer presidente constitucional argentino. Aquí no sólo se vio nacer a este hombre complejo de nuestra historia: todo el territorio fue escenario de muchas de sus obras y acuerdos políticos.
Cruzando las termas hacia el otro lado de la ciudad, se atraviesa Colonia Caseros y se llega al Palacio San José, hoy Museo y Monumento Histórico Nacional. Se trata de la residencia más emblemática de Justo José de Urquiza y su esposa Dolores Costa. Intrigantes etapas locales, regionales, nacionales e internacionales; recuerdos del enfrentamiento de Urquiza y “Pancho” Ramírez con los unitarios; aparentes traiciones a la causa federal y misterios y acuerdos de masones, habitan más allá de la belleza arquitectónica de este edificio italiano-criollo-colonial español que puede visitarse a diario con excelentes guías locales.

Paseos
La visita no puede concluir sin sacarle provecho al río, de la manera que sea: en kayak, el bote o lancha. Desde el puerto, el tramo más atractivo es hasta Cambacuá, la isla que en verano recibe familias y amigos, turistas y el tercer parque náutico del país.
Desde allí se ve a Santa Cándida vigilando el acceso desde lo alto del faro. Sus luces guían no sólo a remeros sino a los enormes buques que llegan al puerto comercial de Concepción del Uruguay, uno de los más importantes de la región. Imperdibles, las playas de Paso Vera y Banco Pelay son un atractivo incluso en invierno.
Termas de Concepción:
Autovía RN14 km.129.
+54 3442 473805
