Juegos de mesa versus pantallas: Jaque mate al scroll
“Están todo el día con el telefonito” es una frase que se escucha a diario como un eco de época y a la que tampoco podemos restar cierta veracidad, pero ojo: hay algunas pulseadas que el mundo digital aun no ganó, aunque parezca que sí.
Estamos hablando de un actor que, para el que no es parte de su industria, es inesperado. Se trata nada más ni nada menos que de los juegos de mesa. Modernos, clásicos, en sus versiones originales y también en nuevas ediciones, se suman a las reuniones de los argentinos en casas e incluso bares, y aportan aquello que la pantalla aun no puede: socialización genuina.
A la hora de reunirse, muchos argentinos optan por divertirse con el famoso juego de las tarjetas “Tabú”, poner a prueba la capacidad estratégica con el TEG (también la paciencia porque se torna un poco largo a veces), incluso desplegar destreza física con el gran “Dígalo con mímica” o ser dibujante por un rato con el “Pictionari”. El “Jenga” tampoco perdió popularidad y se posiciona como uno de los más elegidos, sin dejar afuera, por supuesto, la capacidad inmersiva del clásico Ajedrez, y el siempre divertido juego de cartas UNO.
Pero además de los clásicos, hay nuevos juegos de mesa que conquistan el mercado. Como por ejemplo Sky Team, un juego cooperativo para dos personas en el que ambos participantes deben aterrizar un avión mediante dados y acciones coordinadas; o “Qué pasó primero”, un juego de preguntas sobre hechos históricos en el que los participantes deben decidir cuál de dos acontecimientos ocurrió antes y luego verificar la respuesta en cada tarjeta.
Desde la empresa creadora de juegos, Devir, aseguran que “según el Board Games Market Report 2024–2034 de Global Market Insights, la categoría alcanzó un valor estimado de USD 12.2 mil millones en 2024. Lo más notable es su proyección a futuro: se espera que el mercado supere los USD 20.6 mil millones hacia 2034, con una Tasa de Crecimiento Anual Compuesto (CAGR) del 5.5 %.”
Pero la verdad es que no hace falta saber estas cifras para darse cuenta que hay cosas que nunca se van del todo. Juntarse alrededor de una mesa, buscar la respuesta en los ojos del compañero, tratar de entender la película con señas abstractas, darlo todo dibujando y reírse con los intentos de adivinar qué quisiste hacer, festejar porque nadie te preguntó ¿cuántas cartas te quedan?” y llevarte el primer puesto, o luchar contra la física en un jenga potencial víctima de una brisa. Todos estos momentos no vienen en una app y cada vez lo tenemos más claro.
