La vitamina D: un aliado fundamental para la salud de las personas mayores
Por la Dra. Ana Ábalos (MN 75224), Jefa Médica de UTIM y Traslados de vittal.
Cada 28 de agosto se conmemora el Día Nacional de la Ancianidad, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de promover un envejecimiento saludable, activo y con la mejor calidad de vida posible.
El aumento de la expectativa de vida representa uno de los grandes logros de la medicina y la salud pública. En Argentina, la esperanza de vida alcanza actualmente los 78 años y continúa mostrando una tendencia creciente.
En este sentido, debemos tener en cuenta que vivir más años también implica asumir el desafío de prevenir enfermedades, preservar la autonomía y acompañar a las personas mayores con cuidados integrales que favorezcan su bienestar físico y emocional.
Entre los múltiples aspectos que contribuyen a un envejecimiento saludable, la vitamina D ocupa un lugar fundamental. Aunque suele asociarse únicamente con la salud ósea, hoy se sabe que cumple numerosas funciones en el organismo y que su déficit es muy frecuente en los adultos mayores.
La vitamina D favorece la absorción del calcio y el fósforo, minerales esenciales para mantener la fortaleza de los huesos. Su déficit incrementa el riesgo de osteoporosis, fragilidad ósea, fracturas (especialmente de cadera), debilidad muscular y caídas.
Además, diversas investigaciones sugieren que niveles adecuados de vitamina D pueden contribuir al correcto funcionamiento del sistema inmunológico y muscular, aspectos especialmente relevantes en esta etapa de la vida.
Con el paso de los años, la piel pierde parte de su capacidad para producir vitamina D a partir de la exposición solar. A esto se suman otros factores frecuentes, como menor tiempo al aire libre, enfermedades crónicas, algunos medicamentos o alimentación insuficiente en alimentos ricos en vitamina D. Por este motivo, muchas personas mayores presentan niveles bajos sin experimentar síntomas evidentes.
Así, la prevención comienza con hábitos saludables. Recomiendo realizar actividad física de acuerdo con las posibilidades de cada persona, mantener una alimentación equilibrada que incluya pescados grasos, huevos, lácteos fortificados y otros alimentos fuente de vitamina D; favorecer una exposición solar breve y segura, respetando las recomendaciones médicas y evitando los horarios de mayor radiación; y consultar periódicamente al médico, quien evaluará si es necesario solicitar estudios o indicar suplementos.
Es importante recordar que la suplementación con vitamina D no debe realizarse por cuenta propia, ya que la dosis adecuada depende de cada paciente y de sus condiciones de salud.
El Día de la Ancianidad es una oportunidad para poner en valor el cuidado integral de las personas mayores. Promover controles médicos periódicos, una alimentación saludable, actividad física, vacunación y la prevención de caídas son medidas que ayudan a conservar la independencia y mejorar la calidad de vida.
La vitamina D es una pieza importante dentro de ese cuidado, pero siempre debe formar parte de una estrategia integral de prevención y acompañamiento.
Cuidar la salud de los adultos mayores es también reconocer su historia, valorar su experiencia y contribuir a que puedan vivir esta etapa con mayor bienestar, autonomía y calidad de vida.
