Tsunami, una historia de amor
Un cachorro es rescatado del maltrato, el abandono y la desnutrición, y nueve años más tarde el mundo lo conoce como un héroe de cuatro patas. Parece un guion de Disney, pero es la historia de Tsunami.
Desde su adopción, el border collie de ojos bicolor fue entrenado por Jorge Beens, fundador del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención en Desastres (K-SAR ECID), como perro de intervención para catástrofes.
“Silencio absoluto” es el pedido de los rescatistas para que Tsunami pueda buscar personas entre los escombros que dejó el doble terremoto en Venezuela el pasado 24 de junio.
El animal trabaja junto a equipos caninos de rescate que operan bajo condiciones extremas, en estructuras inestables y con el riesgo constante de nuevos derrumbes.
Cuando logra ubicar a alguna persona entre los escombros, Tsunami marca el lugar con ladridos insistentes o una postura específica entrenada con anterioridad.
Uno de los casos más destacados se produjo en el sector de San Bernardino, en Caracas, donde el can señaló el punto exacto en el que se encontraba un hombre de unos 60 años atrapado bajo los escombros. Gracias a esa indicación, los rescatistas pudieron centrar los esfuerzos y completar una extracción con vida.
A través de sus diferentes misiones, entre las que se encuentra su intervención en Turquía tras los devastadores seísmos que sacudieron la región en 2023, Tsunami ayudó a salvar más de 500 vidas. Pero como los superhéroes también necesitan descansar, la misión en Venezuela será la última antes del retiro.
Tsunami es el reflejo del amor, la dedicación y las oportunidades, y sus grandes hazañas quedarán en la historia como una luz en medio del caos.
