Caballos sanadores

Caballos sanadores

2 junio, 2020 0 By Pablo Donadio

La maravillosa relación con estos animales potencia el desarrollo en personas con capacidades diferentes. Sus beneficios, y el camino hacia una ley nacional. 

Si todo buen vínculo es sanador, la equinoterapia resulta más que una actividad complementaria para personas con distintos problemas. La relación con el caballo, un animal de enorme sensibilidad, nobleza y equilibrio, ayuda a potenciar el desarrollo en diversas áreas, como la médica, la psicológica, la pedagógica y la deportiva, y es asimismo “un espejo del alma humana”, como señalan especialistas. 

Compañero ideal

En personas con dificultades motrices, su andar es fundamental, ya que produce sensaciones muy parecidas a las humanas al caminar, por lo que el paciente vuelve a familiarizarse con el movimiento, gracias a vibraciones que se transmiten a la médula, por lo que el cerebro recibe los mismos estímulos que si estuviera caminando. Otra aplicación se da en aquellos jóvenes y niños que sufren de problemas de relacionamiento y comportamiento, como el autismo, ya que fomenta la autoestima, corrige problemas de conducta, disminuye la ansiedad y estimula la concentración y la memoria. Después de ser un “lujo” al que pocos podían acceder, el trabajo (e insistencia) de los más de 100 centros del país en busca de una ley nacional que regule la rehabilitación con equinos para que obras sociales y prepagas las incluyan dentro de sus prestaciones, está teniendo sus frutos: son siete las provincias (Misiones sería la octava) en sumarse.

Más beneficiosEspina bífida, esclerosis múltiple, distrofia muscular, ceguera, sordera, amputación de miembros, lesiones medulares, retraso mental, parálisis cerebral, síndrome de Down, adicciones, anorexia/bulimia y diversos problemas de adaptación social, entre otros, son algunos de los trastornos y dificultades que la equinoterapia ha ayudado a mejorar. “Ya los celtas acostumbraban a regalar un caballo a la persona de la comunidad que había sufrido la pérdida de un ser querido porque sabían que la ayudaría a sanar la ausencia y, además, creían que el caballo era mensajero entre los dos mundos”, cuenta la periodista Teresa Sofía Buscaglia en un artículo. Efectivamente, muchos pueblos entendieron que el caballo era más que un animal a su servicio para la guerra, el transporte y el trabajo. “Durante milenios, estos animales han demostrado a los humanos que su presencia y compañía causan grandes cambios anímicos. Sin embargo, su función terapéutica nunca había sido objeto de estudio de la ciencia, hasta mediados del siglo XX, cuando empezó a utilizárselos para rehabilitación de diferentes enfermedades que involucraban discapacidad física y psíquica”, completa Buscaglia. María de los Ángeles Kalbermatter fundo hace cuatro décadas la Asociación Argentina de Actividades Ecuestres para Discapacitados (www.aaaepad.org), primera escuela de equinoterapia en Latinoamérica, y hoy son más de 100 centros distintos en todo el país los que se especializan en enfermedades ligadas a trastornos motores y neurológicos graves, y que han tenido excelentes resultados en enfermedades como el autismo. En los últimos años también se han sumado pacientes que habían sufrido ACV, depresión, estrés, que descubren “el poder sanador de este animal maravilloso”, asegura Kalbermatter. Pese a los avances, en la actualidad no existe una ley nacional que promueva y fiscalice terapias con animales, por ello es imperante la necesidad de lograr la regulación como tal para llegar a más personas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.