Las 5 mejores pizzerías: El podio de un patrimonio cultural vivo
En salones notales, por delivery o de parado, las pizzerías de la Ciudad de Buenos Aires compiten en calidad con las mejores del mundo. Una veintena de ellas fue reconocida por la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas junto a un organismo estatal por preservar la auténtica tradición argentina.
Aquí nuestro top 5
No se sabe bien dónde, ni tampoco cuándo. Pero la pasión se inició hace mucho, y varias pizzerías con casi un siglo de existencia son testimonio vivo de las más deliciosas y contundentes mozzarellas -junto a su infaltable fainá-, que ganaron para siempre el corazón de los argentinos. Conforme pasó el tiempo, algunas se fueron replicando, sumando versiones que quedaron instaladas como la fugazzetta, o proponiendo la “pizza con ensalada” como algunos detractores llamaron a la de rúcula antes de su consagración. Aquí, una selección algo arbitraria, pero siempre tentadora.
Gloria de Retiro
Símbolo de apresurados caminantes, taxistas sin pasajeros y oficinistas sin miedo a la camisa manchada, la pizza de Retiro tiene nombre: El Cuartito (IG: cuartito_paginaoficial). Se debe, según atestiguan mozos con oficio, a la pequeña habitación donde comenzó la aventura allá por 1934. En sus paredes vibra la historia, especialmente la tanguera, puesto que fue el reducto habitual de Aníbal Troilo, Roberto Goyeneche, Atilio Stampone y Edmundo Rivero, aunque no falta la impronta futbolera, desde las fotos autografiadas a las camisetas de grandes futbolistas. Pero la gente no llega aquí por eso, sino por su fugazzetta, cargada de cebolla hasta no poder más, y una mezcla de quesos con un toque final de oliva. Una clásica muzzarella, la muy olfativa con anchoas, y la tradicional de jamón y morrones, completan un panorama exquisito.

Esencia xeneize
Lo bueno, bueno es, y lo han sabido visitantes de la talla de Benito Quinquela Martín, Luis Sandrini, Tita Merello y hasta Eva Duarte de Perón. Por eso, la esquina de Suárez y Almirante Brown, fue también sede de muchos festejos del imbatible plantel de Carlos Bianchi, y muchos xeneizes hablan de Banchero (IG: pizzeriabanchero) como “origen de la pizza italiana”. El escudo de la República de La Boca en su logo, ayuda a este mítico sitio con más de 80 años conquistando los paladares en todas sus sucursales. Pizza al molde, historia y sabor barrial pueden disfrutarse en su salón central, mientras se prueba alguna pizza “de parado”, bien a lo porteño.

Dinastía Purdón
A un par de cuadras del límite con Vila Devoto, un santuario de la pizza al molde invita a un alto. Crocantes debajo, esponjosas por dentro, y con un baño de muzzarella que desborda generosos centímetros de altitud, las pizzas de El Fortín (IG: pizzeriaelfortin) hacen honor a su reputación. Perteneciente a varias generaciones de la familia Purdón, varios hinchas de clubes como All Boys, Argentinos Juniors y Vélez Sarsfield se la disputan como pizzería oficial, pese al nombre. Su anécdota más famosa asegura que fue un tal Diego Maradona quien solía pedir una muzza y comerla parado con servilleta de papel, eludiendo con maestría cada gota de grasa que caía.

Un espectáculo de la calle Corrientes
Acompañada siempre por una fainá, la muzzarella del horno de barro de Güerrín (www.guerrin.com.ar) atrae más que los carteles luminosos de la calle Corrientes.
Fundada en 1932, su salón es una belleza, y tal vez por eso llegan allí no sólo quienes pueden sentarse a comer, sino los amantes de la pizza al paso en los mostradores. Su abundante muzzarella, y el aporte de la cocción en sartén, son distintivos de una pizza poderosa de masa alta, suave y porosa, que sigue en cartel y promete pronto, ser centenaria.

El otro gran templo
Abierta también en 1932, sobre la misma avenida Corrientes, Las Cuartetas (IG: lascuartetaspizza), no sólo hace pizza deliciosa. El mármol de su barra atesora infinidad de anécdotas, y es buscado para comer y seguir, por lo que sus dueños fueron quienes aprovecharon para rebautizarla como “una porción de Buenos Aires”. Elegida por inmigrantes primero y por turistas después, su masa se estira al momento y entra cruda al horno con el relleno encima. Al molde, aunque también puede pedirse a la piedra, no debe dejarse de probar la fugazzetta rellena de mozzarella y cuartirolo, y la de jamón y morrones.

