La huerta a mano

La huerta a mano

7 mayo, 2021 1 By Pablo Donadio

Belleza, control y sabores únicos, las claves que aporta el cultivo en patios, terrazas, balcones y espacios pequeños.

Muchas veces tenemos grandes intenciones, diseñamos ideas fabulosas pero que se quedan a mitad de camino. O peor: ni siquiera se inician. Por la demanda de un tiempo que luego se hace imposible, en este caso por ejemplo para el riego diario, el desmalezamiento, el manejo de plagas o las especies ideales acordes a cada clima. Y aquí es donde un espacio limitado aporta control, sabores únicos y sobre todo belleza y satisfacción, y no frustración. Es el triunfo de la huerta en patios, terrazas o balcones, una moda que crece.

Manos a la huerta

Antes que nada, es imprescindible saber el tiempo de sol que recibe el espacio a utilizar, pero la idea de tener macetas o colgantes permite, justamente, poder moverlas. Asimismo, otro dato relevante es conocer (sobre todo en balcones) la resistencia al peso que soporta la estructura, y la seguridad para prevenir caídas de macetas o algún goteo. Las grietas e infiltraciones suelen ser causas de fracaso. Antes de instalar las macetas hay que comprobar que el agua se escurra sin dañar la construcción y no moleste a los vecinos. Puede servir instalar recipientes fáciles de vaciar debajo. El manejo del riego es simple: hay que hacerlo temprano en la mañana o al caer el sol, nunca cuando da directo en las plantas ya que perjudica el crecimiento y puede quemar las hojas.

Otra cave es la tierra. Si esa rica en nutrientes (compost o sustrato) nos aseguraremos buenos resultados. Muchas hortalizas y pequeñas frutas se dan muy bien en estos lugares reducidos, aunque hay que tratar de no generar competencia para propiciar un crecimiento fácil y por lo tanto más rápido. Muchas veces lanzamos semillas al voleo como si tuviésemos hectáreas, cuando la idea es la inversa: hacer un pequeño huequito y dejar dos semillas. No más. En macetas grandes o tachos pueden combinarse verduras con plantas de compañía como el copete, la caléndula y las aromáticas, que añaden color y mantienen a los insectos y lejos a las plagas. Finalmente, recordar no enterrar demasiado las semillas. Apenas cubrirlas un par de centímetros y presionar bien.

De todo un poco

Mucho de poco suele ser la mejor combinación para macetas, recipientes colgantes, esquineros, baldes de pintura. Bien lo saben los tomates cherry, las frutillas, los rabanitos, la lechuga, la ciboulette y la rúcula. Y, desde luego, las reinas de la pequeñez: las aromáticas. Se trata de una lista infinita que aportan sabor a nuestras comidas, son un buen insumo de un té o mate, y elevan cualquier appetizer. 

Para las de crecimiento rápido (hojas verdes, incluidos los rabanitos), alcanza con 15 cm de profundidad. Para hortalizas con fruta, como tomates platense o cherry, calabacines, berenjenas, pimientos o pepinos, se requiere más profundidad, y acá entra en juego el tacho de pintura o los cajones, para así alcanzar unos 30 cm.

Las aromáticas no exigen demasiado, son las más sencillas de cultivar y ocupan poco espacio, salvo el delicado tomillo, y el perejil y la albaca, que tardan de dos a tres semanas en aparecer en la superficie. Cedrón, menta, orégano, marcela, romero y curry, entre tantas, son resistentes y crecedoras. También pueden plantarse las raíces de la cebollita de verdeo o el puerro que traigamos de la verdulería, y esperar con las semanas el crecimiento de nuevos tallos. Para zanahorias o papas debe lograrse más profundidad y la espera es muy superior, por lo que no suelen recomendarse en estos pequeños espacios. 

Semillas y plantines

Se pueden comprar semillas en cualquier vivero, aunque se recomienda ir a la dependencia local del INTA más cercana y pedir las gratuitas del plan Pro Huerta, programa con 30 años de trabajo en territorio, presencia en todo el país y cerca de 624 mil huertas, 130 mil granjas y 3,4 millones de personas involucradas. Sus semillas son preparadas para cada región y época del año, asegurando un rinde excelente. Si se va a utilizar plantín de vivero o almácigos, se debe ser cuidadoso en el trasplante, averiguando además la mejor época de cada variedad. Hay vegetales que son de primavera-verano, y otros de otoño-invierno. Durante el invierno se siembran los cosechables en primavera-verano, como el tomate, albahaca, pimientos, berenjenas, zapallo, zapallitos, calabazas, pepinos. Antes, más o menos para abril, pueden sembrarse algunos porotos de invierno, y algunas chauchas, habas y arvejas. Y las hojas verdes siempre van bien si se las protege un poco. 

El ABC de la huerta 
Acelga y lechuga: Se cultivan todo el año (salvo algunas lechugas). Vienen en las semillas del INTA. Se cosechan las plantas enteras, cortando el tallo o sacando las hojas externas. 

Rúcula y rabanito: Su rapidez permite ver en dos semanas al avance de la huerta. Vienen en las semillas del INTA. De ambas se comen sus hojas. Del rabanito se espera el fruto terrestre. 


Perejil y albahaca: Su aroma penetrante ahuyenta muchos insectos. Vienen en las semillas del INTA. El crecimiento del perejil es lento: tarda casi poco menos de un mes en germinar, pero a los dos meses hay plantitas para cortar que rebrotan constantemente. La albahaca se siembra únicamente en primavera para obtener plantines y pasarlos a macetas al mes y medio.Tomate cherry:Se consigue en almácigos en los viveros. Es más simple que el tomate común y ocupa menos espacio. A pleno sol germina abundantes flores que dan riquísimos frutos.